La pyme española: adaptación digital sí, transformación digital… aún no

El autor reflexiona sobre las necesidades de avanzar en la digitalización empresarial pese a la actual dificultad a la hora de transformar los negocios

La pyme española: adaptación digital sí, transformación digital.. aún no
La pyme española: adaptación digital sí, transformación digital.. aún no – FOTOLIA
JOSÉ MARÍA SÁNCHEZ SANTA CECILIA 20/06/2016 01:12h – Actualizado: 11/07/2016 17:32h.

Es comúnmente admitido que en España hay buenos directivos, gente preparada y sanamente ambiciosa. Tenemos buenas escuelas de negocio, personas con alta capacidad de trabajo y nos sabemos fantásticamente la teoría, entonces, ¿qué nos ocurre, para tener tanta dificultad a la hora de transformar los negocios? ¿por qué tenemos tanto respeto o incluso miedo a lo que se nos viene encima?

Estamos viviendo la cuarta revolución industrial: la revolución de la tecnología, la humanidad se está transformando, la forma en que consumimos, nos relacionamos, vivimos, y por supuesto hacemos negocios está cambiando. Vivimos la era del poder del software, la capacidad de computación casi ilimitada. La inteligencia aplicable a los datos y la interconexión permanente a través de dispositivos móviles, han catapultado de manera exponencial nuestro acceso al conocimiento y nuestras capacidades.

La profundidad de los cambios: sociales, biológicos y económicos que se están produciendo, y la potencia de la tecnología disponible, permiten la modificación rompedora de la mayoría de las industrias y por tanto dejan hueco a una innovación, que sinceramente poco tiene que ver con decidir tener presencia en la web, crear un canal online de comercio electrónico o mejorar los dispositivos móviles de mis empleados y sí mucho más, con reinventar la forma en que trabajamos, tomamos decisiones, nos relacionamos con proveedores y clientes y sobre todo con la creación de nuevos modelos de negocio.

Algunas grandes empresas, ya lo tienen claro, pero su tamaño y «antigüedad» no les permite reaccionar tan rápido como quisieran, en el lado contrario muchas pequeñas startups, aunque probablemente adolecen de experiencia ejecutiva en entornos de gestión avanzada, no tienen ningún pudor en tratar de reinventar negocios. Pero en España, el 90% de las empresas son pequeñas o medianas, y muchas de ellas tienen a su dueño, que probablemente ha sido exitoso, al mando.

Sin embargo, la sensación y, por desgracia, la comparación con los entornos estadounidense o británico, nos transmite claramente: la angustia que nace de la incapacidad para afrontar los cambios, el aturdimiento que les impide moverse a la velocidad que se ha instaurado como nuevo estándar, y sobre todo, la parálisis que produce lo que en su propia complejidad les supera, dado que no se alcanza a entender en su globalidad.

Transformar no es adaptar, requiere valentía, velocidad, entender los cambios, anticiparlos, aplicar vanguardia tecnológica, separar divisiones, crear modelos de innovación, mirar el negocio desde fuera y sin duda atreverse a equivocarse. La digitalización permite más de lo que podemos imaginar, permite transformar a los empleados, a las compañías, a los negocios, a las industrias y con todo ello a nuestra sociedad.

José María Sánchez Santa Cecilia es el General Manager de la consultora Prodware Spain

 

Aumenta la creación de compañías, pese a la falta de Gobierno estable

Ana García8:14 – 19/09/2016
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Nueve meses. Es el tiempo que nuestro país lleva sin Gobierno, un periodo que podría alargarse hasta tres meses más en el caso de producirse unas terceras elecciones. Esta deriva política en la que se encuentra sumergida España no dibuja, a priori, un mapa demasiado positivo para su ecosistema emprendedor. Tanto es así que, durante todo este proceso, las asociaciones empresariales no cesan en su empeño de defender la importancia y la necesidad de formar un Gobierno fuerte lo antes posible para asegurar el crecimiento y la sostenibilidad de nuestra economía. Más noticias en la revista gratuita elEconomista Pymes, Autónomos y Emprendedores

A pesar de la alarma, lo cierto es que, tal y como reflejan los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), desde las elecciones de diciembre de 2015 y hasta julio de este año -últimas cifras disponibles- el número de empresas que se crean en España ha crecido con respecto al mismo periodo del año anterior -unas cifras que son superiores incluso descontando las compañías que se han disuelto-.

Motores de crecimiento

Estos datos ponen sobre la mesa la posibilidad de que los españoles se hayan vuelto más valientes a la hora de emprender, más allá del devenir político. Pero la osadía no es el único factor a tener en cuenta, ya que un cambio en las políticas de Gobierno influiría especialmente a las compañías que ya estuviesen constituidas o a las grandes -por ser estas últimas las que podrían verse más afectadas por reformas como la laboral-. De este modo, la nueva empresa no se sentiría tan amenazada. A ello se une el compromiso con el emprendimiento que han defendido los candidatos.

Bajo este escenario, las compañías que más se crearon durante el pasado año fueron aquellas de menor tamaño, tal y como cuenta Raúl Mínguez, director del Servicio de Estudios de la Cámara de Comercio de España: “El 78,8% de las sociedades que nacieron en 2015 fueron microempresas sin asalariados, según datos del Directorio Central de Empresas (Dirce)”.

Sobre estos nuevos negocios, Mínguez subraya que están encabezados por “empresarios físicos cuya alternativa es emprender o estar en el paro y, ante esa doble situación, se decantan por la primera, aunque el entorno político sea incierto”. De forma adicional, las pequeñas compañías tienen menos alternativas frente a las medianas que quieran crecer o a las grandes, las cuales pueden, por ejemplo, “centrarse en abordar otros proyectos”, afirma Mínguez, quien añade que los sectores que están tirando de la economía como el servicios o la industria agroalimentaria “son muy atractivos para la microempresa debido a su atomización”.

Otro de los datos que explicaría esta mejora en el número de compañías es el crecimiento de la economía española, que revierte en la confianza. Así lo explica Mínguez: “La economía está empujando la creación de empresas, ya que se ha consolidado más allá de una cuestión coyuntural”. De esta forma, aunque los empresarios se siguen mostrando cautelosos, esta situación lleva a una mejora de sus expectativas. Así, tal y como cuenta el director del Servicio de Estudios de la Cámara de Comercio de España, “hay una capacidad de emprendimiento que ha estado retenida, por lo que, cuando se confirma la reactivación económica tras unos años de recesión, estas personas se animan a materializar el proyecto que tenían en mente”.

A esta coyuntura hay que añadir una mejora en las condiciones de acceso a la financiación, tal y como se deriva en la Encuesta sobre Morosidad y Financiación, contenida en el último Boletín de Morosidad y Financiación Empresarial de Cepyme. Así, por ejemplo, ha aumentado el número de empresas que declara que sus costes de financiación han disminuido, en un escenario de tipo bajos. En este sentido, el canal bancario sigue siendo el principal mecanismo de financiación para las pequeñas y medianas empresas, con un 33,7%.

De hecho, España se encuentra a la cabeza de sus vecinos europeos en la disposición de las entidades crediticias a facilitar el crédito a las pymes. Tras esta vía se sitúan los beneficios retenidos y la venta de activos -31,1%-, así como los fondos propios y el capital riesgo -14,4%-. Precisamente la diversificación de los canales de financiación es otra de las características de este periodo. “La crisis ha producido una mayor cultura financiera entre compañías y emprendedores, quienes se están acercando a otras alternativas más allá de las tradicionales, como el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), el capital riesgo o semilla o los bussines angels“, asegura Mínguez.

A esta tendencia se une la evolución de los costes de iniciar un negocio. De este modo, tal y como se deriva del último Informe Especial GEM sobre financiación para Emprendedores, la cantidad promedio necesaria para emprender en 2004 era de 48.200 euros, mientras que en 2015 esta cantidad fue de 11.600 euros, cifra que en la actualidad alcanzaría los 14.850 euros, tal y como se refleja en el citado estudio. Este cambio, podría deberse a la capacidad de los emprendedores para poner en marcha su negocio con menos recursos, pero también al menor coste de los nuevos modelos de negocio, principalmente los vinculados a la tecnología.

Otro factor que podría explicar el comportamiento alcista en la creación de sociedades -especialmente en los primeros meses del año- es la caída de la morosidad empresarial en los tres primeros meses de 2016, que según Cepyme se situó en 93,5 puntos, cinco décimas menos que en el trimestre anterior, lo que rompe con la tendencia alcista de los tres últimos trimestres.

Empleo para el futuro

Estos buenos datos pueden extenderse a las proyecciones de creación de empleo. En concreto, el estudio ADN del emprendedor, elaborado por Hiscox -realizado entre más de 4.000 empresas de Alemania, España, Francia, Holanda, Reino Unido y EEUU-, las pymes españolas están al frente de estos países en cuanto a creación de empleo. Así, el 26% de ellas cree que durante este año ampliará su plantilla. Sin embargo, estos datos se deben tomar todavía con cautela, ya que un 50% no tiene prevista ninguna incorporación.

Con todo ello, y aunque el tinte optimista parece que sobresale entre el ánimo empresarial, los políticos aún deberán mostrar grandes dosis de responsabilidad para cumplir con las peticiones del colectivo emprendedor, como más flexibilidad en la contratación o beneficios fiscales para inversores.

¿Por qué fracasan las Start Ups?

ukgfhjdghLas causas principales por las que un ‘start up’ interrumpe o retrasa su crecimiento tienen que ver con los ámbitos estratégico (modelo de negocio mal definido o rígido), comercial (no hay un método de aproximación a los clientes potenciales, por ejemplo) y financiero (falta de recursos y de planificación en la gestión de caja o en la captación de fondos).

Por eso es vital disponer de personal clave con experiencai en la gestión y una asesoria externa para ayudar a validar el modelo de negocio y las decisiones qeu se van tomando de forma objetiva desprovisto de “los buenos ojos de una madre”.

Cambia tu vida si tu vida no te cambia

Revisa lo que crees. Revisa hasta dónde crees que llegas. Imagina que cuando piensas que se acaban tus reservas, puedes aún un poco más. Imagina que no te cansas, que el miedo a lo que aún no conoces no te pone la mano en la espalda para hacerte frenar. Cambia de zapatos si no te llevan a donde quieres… Cambia de bar de copas si no te gustan las compañías… Cambia de parque, cambia de banco, cambia de abrigo si te queda pequeño… Cambia de lugar donde aparcas el coche si te deja aislado. Cambia de música si la música que escuchas no te transporta… Cambia de baile si no te dejas llevar…

Revisa lo que crees que eres. Revisa lo que sueñas si cuando lo repasas con el pensamiento no te llena de emoción ni te ilusiona. Revisa si lo que sueñas es tuyo o lo has tomado prestado para quedar bien. Si has copiado sueños de otros porque crees que son mejores que los tuyos o porque te insisten en llevar una vida que te viene grande o te queda pequeña y te aprieta. Cambia de consejeros y busca personas nuevas a las que conocer. Cambia de sueños si no son tuyos, si no te dan vértigo o no te zarandean la vida sólo con ponerte a imaginarlos…

Revisa el tiempo que dedicas a lo que amas. Revisa qué te importa y qué te mueve. Revisa si la rutina te engulle y el trabajo te traga. Revisa lo que amas, busca lo que amas… Ama más allá de tus posibilidades. Ama sin pedir, ama sin preguntar… Cambia de reloj si te falta tiempo. Cambia de trabajo si el trabajo no te cambia. Cambia si cambiar te mejora y te hace sentir nuevo cada día.

Revisa lo que miras. Revisa en lo que te fijas y dónde se posan tus pupilas. Revisa por si pones el foco en un lado y te dejas el otro. Por si olvidas prestar atención a lo mucho que tienes y has conseguido, por si la belleza que te rodea te pasa desapercibida. Revisa si vives pendiente del retrovisor con media alma en el pasado y la otra media angustiada por el futuro… Revisa si lates cuando miras, si estás cuando estás, si vives ahora o estás de oídas esperando el momento perfecto. Revisa si cuando inspiras hueles y si cuando comes notas el sabor… Revisa si pones el pie antes de pasar la linea roja y si nunca te atreves a pisarla y arriesgar. Revisa si lloras con preaviso, si adelantas lágrimas y tragedias… Cambia de escenario. Borra las líneas imaginarias que nunca pensaste cruzar. Detén tus ojos en las hojas ocres y cansadas, en las miradas brillantes, en las gotas de lluvia de los cristales y en las farolas encendidas. Nota que tienes frío, que tienes sueño, que tienes hambre… Cambia el libro que lees si no encuentras verdad en sus páginas.

Revisa si pacificas o generas conflicto. Si cuando estás, mejoras las cosas o conviertes en turbia el agua clara. Revisa si traes la sonrisa, si das sin esperar recibir y si a veces recibes sin dar. Revisa si las personas que te rodean son de las que dan sin recibir, si te hacen sonreír o te hacen llorar… Revisa los refranes que no te identifican y las personas que no te hacen sentir que vales la pena. Cambia de amigos si tus amigos no son amigos y no ayudan a crecer.

Revisa el camino que recorres cada día. Revisa si es más corto, revisa si tiene mejor vista, si es más fácil. Cambia tu camino si mientras lo haces te vienen a la cabeza siempre las mismas ideas y quieres ideas nuevas.

Cambia el camino y explora caras nuevas, nuevos estímulos, nuevos árboles… Baldosas nuevas, tiendas nuevas, pensamientos nuevos.

Revisa tu vocabulario. Revisa tus palabras. Revisa tus gestos. Revisa lo que dicen tus ojos y tus manos… Cambia de palabras si las palabras que usas arañan. Cambia tus palabras si no te definen, si te duelen o te castigan. Cambia tu tono si humilla, cambia tus muecas si hacen daño. Cambia tu forma de comunicarte si no comunica, si no da una versión de ti que valga la pena… Cambiarás tú si cambias tus palabras…

Revisa tus aptitudes. Revisa tus talentos. Observa si todo lo bueno que tienes se nota. Si brillas como mereces… Revisa tu actitud si con ella tu talento pasa desapercibido. Si te deja fuera del lugar donde quieres estar o te aleja de las personas que te importan. Cambia de actitud si te hunde, si te hace sentir pequeño y te victimiza. Cambia de actitud si no se corresponde con la actitud que te permite acercarte a lo que quieres o deseas. Cambia de actitud si no querrías estar con nadie que tuviera una actitud como la tuya…

Revisa qué te hace feliz. Revisa la salud de tus anhelos y de tus emociones… Revisa lo que esperas y aparta lo que te duela o haga daño a otras personas. Cambia lo que te hace feliz si aplasta la felicidad de otros. Cambia de felicidad si, en el fondo, es amargura.

Revisa tu vida. Cambia tu vida si, al revisarla, no la reconoces. Si al meterte en los pliegues de tu día a día no te llena. Si no puedes mirarla sin girar la cara… Cambia tu vida si no te pertenece. Cambia tu vida si tu vida no te cambia

¿Atajos para el éxito?

hjkhkgh Vale que todos sabemos eso de la mil maneras de hacer una bombilla, pero ¿y si hubiera un atajo? ¿y si puedo econtrar la manera de ahorrame al menos unas quimnientas?  Ya me hubiera gustado ami saber lo que ahora se cuando empezaba!

De eso se trata, de obtener una ayudita extra que te ahorre los peores sinsabores del camino, y sobretodo que vele por ti cuando esas al borde de dejarlo todo y darle una carpetazo a tu sueño.

¿Cuanto vale para ti esa mano que te pone sobreaviso de todos los posibles obstáculos y como superarlos? ¿cuanto valor tiene eso para tu negocio? ¿cuanto estarias dispuesto a  pagar por ello?

 

 

La crisis espiritual de la civilización capitalista plantea cuestiones urgentes

397450_454160781305883_1120888561_nEl discurso de la modernidad y las tradiciones religiosas deben contribuir a la justicia y la ética

La conciencia de la crisis moral de nuestro tiempo plantea cuestiones de inmediata urgencia si se trata de caminar hacia una sociedad más cercana a sus ideales de justicia. En este camino debe recuperarse el discurso de la modernidad, encontrando en él las bases de una fundamentación ética compartida que haga viable un orden social. Al mismo tiempo, las tradiciones religiosas disponen de un caudal de ideas e emociones que deben contribuir a construir un camino consensuado hacia la justicia y la ética. Por Juan M. Rufo.
Cartel utilizado durante la campaña presidencial americana de William McKinley en 1896-1897, que refleja los valores del capitalismo. Imagen: Northwestern Litho. Co, Milwaukee. Fuente: Wikipedia.

Cartel utilizado durante la campaña presidencial americana de William McKinley en 1896-1897, que refleja los valores del capitalismo. Imagen: Northwestern Litho. Co, Milwaukee. Fuente: Wikipedia.
La conciencia de la crisis moral de nuestro tiempo plantea cuestiones de inmediata urgencia si se trata de caminar hacia una sociedad más cercana a sus ideales de justicia.

En este camino debe recuperarse el discurso de la modernidad, encontrando en él las bases de una fundamentación ética compartida que haga viable un orden social. Al mismo tiempo, las tradiciones religiosas disponen de un caudal de ideas e emociones que deben contribuir a construir un camino consensuado hacia la justicia y la ética.

El fenómeno de la crisis del humanismo responde a la conjunción de factores como el acelerado avance científico-técnico de las últimas décadas y sus consecuencias en la vida cotidiana y en nuestra forma de valorar sus aplicaciones, la asimilación de la multiculturalidad y del relativismo, la nueva conciencia del puesto del hombre en el universo y en la naturaleza, los avances en las neurociencias.

Además, last but not at least, la reflexión filosófica del siglo XX acerca de la “muerte del hombre” y la “muerte del sujeto” (sucesora de una interpretación concreta de los denominados “filósofos de la sospecha”) [1].

Todo esto ha llevado a la idea, más o menos difusa, más o menos consciente, de que el ser humano no es una entidad consistente, sino sólo un epifenómeno, una manifestación provisional resultante del cruce de muy diversos factores, del cual no podemos predicar una esencia (“lo que el hombre es”) ni ante el cual nos sentimos obligados de una forma vinculante (“lo que el hombre debe ser”, “cómo debe actuar el hombre”). Por ello resulta hoy muy difícil presentar un discurso coherente y consistente acerca del ser humano, un humanismo en el sentido clásico de la palabra. Más bien lo que podemos encontrar son actitudes post-humanistas o humanismos en un sentido muy débil, transidos de o justificados desde posturas voluntaristas o actitudes emotivistas.

Por otro lado, la pregunta por la fundamentación de la Ética ha quedado marginada no solamente en muchas de las discusiones filosóficas de la actualidad, sino también en la vida corriente. En este sentido, haciendo una distinción entre lo que denominaríamos “fundamentaciones fuertes” y “fundamentaciones débiles” de la Ética, se puede decir que hoy estamos en el tiempo de las segundas, que se apoyan básicamente en experiencias emocionales (de ahí el alto componente emotivista de los individuos de nuestra cultura), en consensos débiles (algo es rechazable o aceptable, pero no sabemos bien por cuánto tiempo ni bajo qué condiciones) o en intuiciones difusas (por ejemplo, la mayoría defendemos los Derechos Humanos, pero no estamos de acuerdo en cómo fundamentarlos: si en la costumbre, si en la ley positiva, si en la impresión de que nos va mejor a todos respetándolos…).

Estos rasgos de la actualidad contrastan claramente con los grandes ideales de la Modernidad, en que se buscaba una clara cimentación de lo ético desde principios claros e incuestionables, y son expresión de la denominada Post-Modernidad, que inundó las diversas manifestaciones culturales (no solamente en el campo de la Filosofía) durante la segunda mitad del pasado siglo.

Creemos que estas dos características de nuestro hoy –la crisis del humanismo y la crisis de la fundamentación de la Ética- están íntimamente relacionadas entre sí. La ausencia de una imagen del hombre, de una idea de hombre, hace muy difícil la existencia de un proyecto ético para la sociedad, con sus consecuencias en campos como la educación, la política y la economía.

Por otro lado, la falta de unos fundamentos claros en la Ética y la falta de un horizonte humanista tienden a convertir a ésta en una especia de hoja de cálculo de beneficios y pérdidas, de causas y consecuencias, sin reflexionar acerca de la forma como realizamos las valoraciones morales y acerca de la imagen o no-imagen de hombre que subyace.
Caminos para el futuro

Ante esta realidad, creemos que en el siglo XXI hemos de recuperar la reflexión acerca del humanismo y acerca de la fundamentación de la Ética. Evidentemente, tendremos que hacerlo contando con la experiencia de vivir en una cultura que tiene los rasgos que hemos ido presentando, y extrayendo consecuencias de la Modernidad y de la crisis de ésta.

Pero es necesario el trabajo de reconstrucción del humanismo, que entre otras cosas pueda ayudarnos a construir una Ética para nuestro tiempo y desde la cual orientar nuestras valoraciones y nuestras decisiones.

Desde nuestro punto de vista, hay cuatro posicionamientos éticos (sin excluir a otros) en nuestra tradición occidental que, releídos críticamente desde la actualidad, salvando toda la riqueza que nos pueden aportar y combinados de una manera adecuada, pueden ayudarnos a reconstruir una imagen del hombre y una Ética para el mundo en que nos situamos. Tales posicionamientos son los siguientes:

1) La tradición de la ley moral natural, que ha de ser leída desde nuestro hoy y ha de entrar en diálogo con la riqueza moral de las culturas y de las religiones. La tradición de la ley moral natural, en sus diversas manifestaciones históricas, ha intentado encontrar unos puntos éticos básicos a los que podemos apelar desde nuestra condición humana.

Aquí encontramos una fuente de perspectivas que en pueden enriquecer y orientar la reflexión de nuestro presente [2]. En la misma línea podemos considerar el “Proyecto Weltethos”, coordinado por Hans Küng, que busca una confluencia de las distintas tradiciones religiosas en unos puntos éticos básicos y válidos para toda la Humanidad [3].

2) La ética kantiana, con su insistencia en el hombre como ser racional con un valor en sí mismo, que ha de ser tratado siempre como un fin y nunca como un mero medio. En este sentido, se puede considerar la reflexión ética de Immanuel Kant como el gran intento de fundamentar una ética humanista de la Modernidad, a partir de la racionalidad y de la autonomía del hombre [4].

3) La ética comunicativa, concretamente como es presentada por Karl-Otto Apel y Jürgen Habermas, especialmente por su insistencia en llegar a consensos racionales elaborados desde una situación transcendental [5].

4) La ética de la responsabilidad de Hans Jonas, preocupada por elaborar una ética para la civilización tecnológica, que lleve al hombre a respetar la naturaleza, la existencia de la Humanidad y la permanencia de ésta en su humanidad. Su formulación del “imperativo de responsabilidad” es una guía para la acción humana en un contexto en que las consecuencias de nuestras acciones tecnológicas tienen un influjo que se escapa a nuestra previsión, tanto en el espacio como en el tiempo, pudiendo afectar a las generaciones futuras [6].

Creemos que una reflexión que relea y reelabore críticamente los elementos de estas cuatro posiciones puede ayudarnos a elaborar ese discurso humanista y ético, fuertemente fundamentado, que en nuestra opinión nuestra cultura necesita. Por supuesto, no se trataría de una lectura puramente “moderna”, que no tenga en cuenta las aportaciones positivas que podemos extraer de la crisis de la Modernidad en todas sus vertientes, ni el complemento de otras aportaciones filosóficas.

A lo que apuntamos es a una “segunda navegación” por estos cuatro posicionamientos éticos que nos lleve a formular una ética básica y un humanismo para nuestro tiempo de crisis, que es también un tiempo de búsqueda y de oportunidad.

Las religiones en el camino hacia la justicia y la ética

En Tendencias21 de las Religiones exploramos territorios fronterizos entre las creencias y la racionalidad. Como hemos estado viendo durante todo este tiempo, la crisis que vivimos, con sus injusticias sociales y globales crecientes generadas por el inmoral capitalismo, solo tiene respuesta si vamos al fondo de las cuestiones. ¿No existe en el fondo una profunda crisis de valores que hace opacas a las religiones? ¿Qué se puede aportar desde la filosofía y desde la psicología social al reencuentro con los caminos espirituales? Por Agustín Ortega Cabrera.

No hay duda que la raíz de la crisis del inhumano capitalismo – con sus ídolos del mercado y del beneficio, los ídolos de la posesión y de la propiedad, con sus falsos dioses del poder y la riqueza…-, además de económica, se localiza en su trasfondo social y ético.

Es una crisis espiritual de la civilización capitalista. Con su individualismo, su economicismo y consumismo, etc. ha negado la vida y dignidad de las personas y pueblos e impedido un desarrollo humano y social, sostenible e integral (moral y espiritual).

Creemos que lo más valioso de la filosofía y del pensamiento, como son las ciencias sociales o humanas, por ejemplo la psicología, en dialogo con la espiritualidad y la fe, con la teología: pueden darnos claves y criterios con las que afrontar, superar, a nivel espiritual y ético, dicha crisis capitalista y sus males e injusticias. Aquí percibimos nuevas tendencias que implican a las tradiciones religiosas. Es lo que intentaremos a continuación.

Repensar la persona humana

Las tradiciones religiosas, y en especial las tradiciones cristianas, están reflexionando sobre lo que significa lapersona humana en la era de la ciencia, de la neuroética y de las grandes transformaciones sociales.

La filosofía nos aporta una reflexión sobre la persona como un ser espiritual y moral, solidario y sociocomunitario, ético-político e histórico que se va conformando en la realidad y en el mundo, en la sociedad y en la historia desde el don del Otro (Dios para la fe) y los otros que le regalan la vida y existencia humana. El reciente master sobre espiritualidad transcultural (Universidad Ramón Llull) ha dado muestras de ello.

Como se manifiesta en la experiencia del pueblo judío, por ejemplo en el acontecimiento fundante del Éxodo narrado en la Biblia, la historia de la humanidad se realiza en esta Revelación del Don del Otro, de Dios, y de los otros desde la compasión con los sufrimientos e injusticias que padecen los explotados y los oprimidos.

Los otros y el Otro, que es Misericordia y Justicia, Dios mismo no es, por tanto, neutral, sino parcial hacía las víctimas de la historia. Así salva Dios: poniéndose de parte de la viuda, del huérfano y del inmigrante, de los pobres, oprimidos y excluidos en su Compasión con el sufrimiento e injusticia que se comete sobre estas víctimas; y, de esta forma, liberarnos del pecado y del mal, de este egoísmo, injusticia y opresión que los ídolos del poder y la riqueza, los imperios de todos los tiempos, imponen sobre los pobres y marginados, sobre las personas y pueblos.

Esta es la entraña e itinerario de la vivencia espiritual del pueblo hebreo que al experimentar en su camino a este Dios como Salvador y Liberador, como Compasión y Justicia, lo ha sentido y comprendido también como Dios Creador y Vivificador.

Así aparece en los escritos bíblicos del Pentateuco, de los Salmos y Profetas, donde Dios y su Justicia se manifiesta en la vida e historia de los pueblos: como defensa y promoción liberadora de la vida y dignidad de los explotados y oprimidos; como restitución socio-histórica y redentora de los atentados e injusticias que sufren los pobres y víctimas, en una reparación de esta vida digna y derechos de los excluidos y marginados.

Los otros y el Otro, pues, nos regalan su Don de la Justicia Liberadora de todo mal e injusticia, que restituye e implanta los derechos y la vida negada al pobre; para así liberarnos de una vida de egolatría, injusticia y opresión causados por estos falsos dioses del poder y la riqueza, de la dominación y de la violencia.

La persona en el Nuevo Testamento

A la realidad y a Dios se le conoce o se le alaba cuando se práctica el derecho y la justicia con los pobres. El conocimiento y culto a Dios se realiza en esta praxis de compromiso por la paz y la justicia liberadora con los oprimidos.

Esta experiencia de la compasión y la justicia ante el mal y la injusticia, va abriendo al pueblo de Israel a la vivencia y creencia de la vida plena y eterna, del triunfo definitivo del Don de la misericordia y de la justicia liberadora sobre el dolor, la injusticia y la muerte.

Tal como aparece en el Nuevo Testamento y en la tradición de iglesia, la experiencia cristiana acoge y plenifica todo este legado bíblico con la Novedad del Dios Encarnado en Jesús de Nazaret, con su Proyecto de Reino. Es el Dios Padre, con Entrañas Maternas, Revelado en la Pascua de Jesús y su don del Reino de amor y fraternidad, de perdón, paz y justicia universal, liberadora con los pobres de la humanidad. Un Reino que defiende y promueve la vida digna, liberada y liberadora, plena, eterna…

El don de la justicia que satisface nuestras necesidades o capacidades (eros) y, respectivamente, la entrega por el otro en el amor que busca el bien común (ágape): alcanza en la charitas cristiana la síntesis más acabada de lo humano y espiritual. El ser humano está constituido por este dinamismo del eros o justicia (recibir) y dar (ágape), de experimentar esta caridad del amor misericordioso o compasivo que está unida, inseparablemente, a la justicia liberadora con los pobres que realiza el bien común y la civilización del amor.

Psicología social del amor

La realización y la felicidad de la persona se va logrando mediante este amor: que se hace compasión con el sufrimiento, la injusticia y la opresión; que se compromete en la solidaridad, asimétrica, con los pobres para la justicia social y el bien común frente todo egoísmo, injusticia y opresión.

No hay, por tanto, desarrollo de la persona sin este amor social y político que, solidariamente, se responsabiliza por el bien común y la justicia con los pobres, por la defensa y promoción de la vida, dignidad y derechos de los seres humanos. Y viceversa, de forma inte-relacionada, no hay desarrollo de la sociedad sin promover la vida, dignidad y protagonismo de las personas en este bien común y justicia social.

Persona y sociedad/mundo lejos de oponerse, al contrario, se retro-alimentan mutuamente en el bien común, en comunidades solidarias y en una humanidad justa, fraterna y pacífica. Así, frente al individualismo posesivo del neoliberalismo, del inmoral capitalismo, la persona se realiza y plenifica en la solidaridad que se compromete por la justicia con los pobres, por el bien común de la humanidad.

Contra el comunismo colectivista, el totalitarismo colectivista, la sociedad se desarrolla en la subsidiariedad que promueve la libertad y la gestión o protagonismo de las personas y grupos sociales, de la comunidad civil en la vida y realidad política.

Reflexión antropológica

Todo este dinamismo o desarrollo y carácter personal y sociocomunitario, ético, antropológico y espiritual que constituye al ser humano como tal, como persona, es lo que se ha dado a llamar, en la tradición moral, la ley natural. La ley natural o humana (antropológica), es decir, estas dimensiones y claves constitutivas de la persona.

Tales como el amor y la compasión, la vida y dignidad de la persona, la paz y la justicia, la libertad y la igualdad: son la clave de bóveda de los derechos humanos, de toda ley positiva o jurídica que quiera ser justa y que busque el bien común. Las leyes u ordenaciones jurídicas e instituciones son realidades importantes e imprescindibles de las personas, ya que somos seres socio-comunitarios y políticos.

Pero cuando no se ajustan a esta ley natural o humana, a la vida y dignidad de las personas, al bien común y a la justicia con los pobres, dichas leyes u ordenamientos, las instituciones y autoridad pierden su razón de ser y no hay que obedecerlas. Ante bien, hay que desobedecerlas y resistirlas, luchar de forma pacífica, democráticamente por erradicarlas. Y poner en su lugar otra autoridad, otras leyes e instituciones que obedezcan a la justicia, esto es, a lo que le corresponde al ser humano por ser tal, al bien común y la felicidad.

Conclusión

Las reflexiones de la filosofía, la psicología social y la antropología son convergentes. Nuestro mundo adolece de falta de “humanidad”. Aquellos valores compartidos y asumidos como donadores de sentido para una sociedad abierta y democrática, fundados en el amor, deben ser expandidos en una cultura laica, pluralista y tolerante.

Esos son –según vimos – los valores que están patentes en la Revelación de las tradiciones religiosas de raíz cristiana y, de igual modo, se transparentan en otras tradiciones religiosas. En este sentido, el compromiso de las religiones en la construcción de un tejido social solidario es una tarea que se apunta como una de las tendencias para el siglo XXI.

Notas:

[1] Dentro de esta reflexión acerca de la crisis del humanismo destacan, por un lado, la obra de Martin Heidegger y del movimiento estructuralista (especialmente Michel Foucault y Jacques Derrida) y, por otro, más cercanas a nosotros en el tiempo, las posturas naturalistas de Peter Singer y Jesús Mosterín.

[2] Una buena síntesis del desarrollo histórico de esta tradición la encontramos en WEBER, H.: Teología Moral General. Exigencias y respuestas, Herder, Barcelona 1994, pp. 127-158 (original alemán: 1994).

[3] El planteamiento básico de este proyecto se presenta en KÜNG, H.: Proyecto de una ética mundial, Trotta, Madrid 1991 (original alemán: 1990), y KÜNG, H. y KUSCHEL, K.-J.: Hacia una ética mundial Declaración del Parlamento de las Religiones del Mundo, Trotta, Madrid 1994 (original alemán: 1993). Encontramos una exposición de esos puntos éticos básicos para todos en las pp. 13-40.

[4] Sus dos obras fundamentales en este tema son Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785) y Crítica de la razón práctica (1788). Existen diversas ediciones en castellano.

[5] Las obras más esenciales de esta corriente son: APEL, K.-O.: La transformación de la Filosofía, Taurus, Madrid 1985 (original alemán: 1973-1976); HABERMAS, J.: Teoría de la acción comunicativa, Taurus, Madrid 1987 (original alemán: 1981).

[6] JONAS, H.: El principio de responsabilidad. Ensayo de una ética para la civilización tecnológica, Herder, Barcelona 1995 (original alemán: 1979). La formulación del “imperativo de responsabilidad” se encuentra en la p. 40.

Juan M. Rufo, Universidad de Sevilla y colaborador de Tendencias21. Agustín Ortega Cabrera, director del Centro Loyola de Las Palmas de Gran Canaria y colaborador de la Cátedra Ciencia, Tecnología y Religión.

http://www.tendencias21.net/La-crisis-espiritual-de-la-civilizacion-capitalista-plantea-cuestiones-urgentes_a31015.html

Descarrilamiento en Santiago: La espectacular respuesta de los españoles en catástrofes. ¡Todos a una Fuenteovejuna!

Descarrilamiento Santiago de CompostelaEl enorme accidente ferroviario de Santiago de Compostela ha desatado una oleada de solidaridad en Santiago. Desde el inicio del gran accidente los vecinos salían de sus casas aportando su ayuda incondicional, ayudando como podían, sacando heridos, dando mantas, evacuando con sus propios coches a heridos, desinteresadamente donando sangre a espuertas, médicos transeúntes que incluso estaban de vacaciones, se ofrecían a los hospitales para ayudar sin interés alguno, por pura solidaridad, humanidad y con una ética e integridad absoluta. Cada uno daba lo que podía y sabia. ¡¡Solidaridad con mayúsculas!!.

Los españoles, sean de la región que sean, son un pueblo muy solidario, unidos en la adversidad, humanitario y unido. Una vez más destacamos por el enorme patrimonio humano que tiene el “pueblo raso”. Ni los poderosos, ni los más ricos, sino el pueblo sencillo. Ese es el gran patrimonio cultural que poseemos. A menudo se nos tilda de pasivos, de consentir abusos deshonestos de nuestros poderosos. Bien hoy demostramos una vez más que juntos podemos remar contra el viento cuando lo decidimos todos.

Deseo dar mi agradecimiento enorme desde este humilde blog, a las personas de buena voluntad que colaboran activamente sin ser llamados cuando son necesarios allí donde hacen falta. ¡Todos a una Fuenteovejuna!    

Un verano para reinventarse profesionalmente

  • Makers
  • Appleízate
  • La paradoja
  • La trampa de las redes sociales
  • La casa de la eficacia
  • La ecuación del éxito
  • Mamut o Sapiens
  • El cliente pone las reglas
  • El perro positivo
  • A+BUE=LO
  • ¡Alza el vuelo!

     son los títulos recomendados.

Para empezar un período 2013/2014 con nuevas ideas, Empresa Activa propone unos títulos para disfrutar de este verano.

En una época que han crecido los freelancers, autónomos y emprendedores, qué mejor que hablar de Makers, personas que diseñan sus propios productos, a través del autor Chris Anderson, el consagrado inventor del término de la economía Long Tail, que sigue analizando el futuro de las sociedades venideras.

Appleízate, del informático y titulado en Innovación, Álvaro Ojeda, conjuga anécdotas de la empresa que ha revolucionado al mundo, con relatos que nos ayudan a entender mejor cuáles son los principios de Apple y de la estrategia de Steve Jobs, que ha legado una nueva forma de desarrollarse personal y profesionalmente.

Los que día a día tienen el reto de liderar una empresa, pueden consultar La paradoja, una nueva edición revisada y ampliada de James C. Hunter, que ofrece los principios básicos para reflexionar en aspectos en los que numerosos directivos norteamericanos ya se han inspirado, aprovechando sus capacidades al máximo.

Tanto si se aman las redes sociales como si se detestan, La trampa de las redes sociales, de B.J. Mendelson, abrirá una reflexión en cuanto al uso que hacemos de ellas en nuestro negocio.

El autor Pablo Maella nos invita a  lograr La casa de la eficacia, que nos ordenará desde el tejado hasta los cimientos de nuestra productividad personal y organizacional. Todo ello gracias a factores clave: la automotivación, autogestión, la responsabilidad, la simplificación, más una dosis de suerte.

Para adoptar mejores decisiones y tener un retorno en nuestras inversiones, La ecuación del éxito es la apuesta de Michael J. Mauboussin. Sus 400 páginas están llenas de ejemplos, estadísticas y gráficos que acompañan un texto ameno, especialmente para interesados en finanzas y en deportes.

Si se desea estar entretenido mientras se aprende a dejar atrás viejos esquemas que no son útiles en la vida, entonces la lectura para estos meses es Mamut o Sapiens, de Albert Riba. No solo descubrimos si somos más Mamut o más Sapiens, sino que nos anima a ser más modernos y flexibles en cualquier ámbito de nuestras vidas.

Para cualquier tipo de empresa, El cliente pone las reglas, de Lee Cockerell, va más allá del dicho “el cliente siempre tiene la razón”, y nos enseña los 39 principios esenciales para fidelizar y atraer a aquellos que darán sentido a nuestro negocio.

El perro positivo, de Jon Gordon, y su teoría de la positividad y dejar de alimentar nuestro lado más negativo; A+BUE=LO, de la sevillana María Graciani, joven promesa del Management español actual; y ¡Alza el vuelo! para comprender el método DISC de las personalidades y ser mejores en nuestras relaciones interpersonales, son los títulos más recientes que ha presentado el sello editorial.

Empresa Activa – Ed. Urano

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