Directivos españoles: los profesionales con menos conocimiento digital, pero los que más se están formando

Según datos del informe ‘Digitalización de los profesionales españoles’ elaborado por ISDI

11/10/2016 Los directivos son los profesionales con menos conocimientos digitales en España, a pesar de que sobre ellos recae en gran medida la estrategia de transformación digital de las empresas. Sin embargo, la rápida aceleración de este cambio en la sociedad española les está llevando cada vez más hacia la formación. Estas son las principales conclusiones del primer estudio sobre la “Digitalización de los profesionales españoles” que ha elaborado ISDI, primera escuela de negocios digital en España.

El informe, realizado a partir de cuestionarios individuales sobre el grado de preparación de los profesionales que deciden digitalizar sus carreras, muestra importantes lagunas que tienen que ver, sobre todo, con la cultura y el enfoque empresarial hacia la economía digital y la falta de una visión integral y multidisciplinar de la misma. Como apuntan los siguientes resultados, los directivos, que deben liderar la transformación digital, son los menos preparados para ella y sectores en donde existe una enorme desintermediación como Seguros o Automoción, están a la cola en este proceso.

 

¿Quién se digitaliza?

Según el informe, por tramos de edad, los profesionales de entre 32 y 44 años son los más interesados en digitalizarse: representan un 49,5% de las personas que se forman. Este colectivo se define con un perfil de más de diez años de experiencia profesional, que buscan ampliar sus conocimientos en las disciplinas digitales y ocupan en un 80,6% de los casos puestos con responsabilidad (un 42,4% como directivos). Los mayores de 45 aún se resisten a abordar esta importante transformación y forman el grupo minoritario: un 12,8%.

El ratio entre los profesionales que se digitalizan según su situación laboral es abrumador a favor de los ocupados: un 90,8% frente a tan solo el 9,2% de parados. Entre los ocupados, también destaca la categoría laboral en la cual están ocupados. Así, un 48,8% de los cursos los reciben quienes trabajan como empleados. Sin embargo, teniendo en cuenta que un porcentaje del 13,1% de directivos que se digitalizan resulta muy elevado en comparación con el tamaño de este grupo en la población española en 2016 -solo un 4,07% de las personas en activo son directivos (según el INE)-, su ratio de formación triplica ese porcentaje y los posiciona como el grupo profesional que más se forma.

En cuanto a especialidad, Comunicación y Marketing domina claramente el apartado de los departamentos que más se forman. Un 45,4% de la preparación la reciben estos profesionales, muy probablemente por la relevancia que conceden las empresas al posicionamiento en Internet y su presencia en redes sociales. En el lado opuesto, Recursos Humanos (2,8%); Tecnología (1,4%) y Dirección (2,3%) son los departamentos que menos se forman.

Finalmente, respecto a la financiación, se desprende del estudio que la formación es más una cuestión de iniciativa personal que de apoyo económico por parte de las empresas. En una mayoría de los casos son los profesionales quienes abonan su formación (57,4%) y la abordan como una mejora de sus capacidades no solo para digitalizar la empresa en la que trabajan sino como desarrollo personal en futuros proyectos. El 33,8% reciben una beca completa de su empresa mientras que el 8,8 disfruta de una ayuda parcial.

 

Conocimientos digitales reales

  • Nota por género. No existe brecha de género en torno a los conocimientos digitales. Las mujeres sacan la mejor puntuación en el tramo de profesionales con más de 20 años de experiencia laboral (6,2 sobre 10), y los hombres ganan en los segmentos anteriores: un 4,5 los que acumulan una experiencia entre los 10 y los 20 años y un 5,4 los más jóvenes con menos de 10 años de trabajo. Las disciplinas donde más fuertes son ellas: buscadores, ecommerce y social media; mientras que ellos parecen más decantados por mobile y marketing digital.
  • Nota por categoría laboral. La dirección tiene la nota media más baja en cuanto a conocimientos digitales. Si se analizan las distintas disciplinas, los directivos españoles dominan las áreas de negocio, financieras y las relacionadas con comercial, ventas y marketing (una nota del 6,5 en ecommerce, marketing digital y Social Media) pero son los menos preparados en las especialidades más puras de la Red. Ahí es donde están sus debilidades: un 4,3 en publicidad, buscadores, tecnología, mobile, métricas, diseño y contenido). En esta parte tampoco aprueban empleados de base ni managers; solo los jefes de proyecto sacan un 5 raspado.
  • Disciplinas digitales. Las disciplinas digitales en las que mayor conocimiento existe son estrategia de marketing (7,1), ecommerce (7,2) y redes sociales (6,7). Diseño y contenido es la de menor puntuación y también existe un importante déficit en tecnología, métricas y mobile.

Sectores que apuestan por la transformación

El análisis por sectores refleja la amplísima distancia que Consultoría saca a todos los demás en el grado de formación digital de sus profesionales, con ratios que suponen más de un 30% de avance con respecto al siguiente, Publicidad. Aunque con porcentajes más pequeños, áreas de actividad como Distribución y Retail, Bienes de Consumo y Comunicación muestran ya su incipiente apuesta por la digitalización. La otra cara de la moneda la personifican sectores como Seguros, Lujo, Automoción, Energía… sectores donde la irrupción de Internet es clave y, sin embargo, muestran un gran retraso en su apuesta por la transformación digital.

 

Ante estos resultados, el CEO de ISDI, Nacho de Pinedo, comenta que “la digitalización se reparte de manera desigual. El estudio revela las luces y sombras que existen en su desarrollo. En el lado negativo, se ve claramente que sigue existiendo un profundo gap entre las necesidades de digitalización de las empresas y el desarrollo del talento digital, absolutamente clave para su éxito. En el horizonte del 2020 un 45% de los profesionales tendremos trabajos relacionados con el entorno digital.”

“Por el contrario, -continúa-, en el lado positivo cada vez son más los profesionales y, en especial, los directivos que se dan cuenta de que tener una web y perfiles en redes sociales no significa ser digital, y que se acercan a instituciones como ISDI para buscar una formación estratégica de negocio digital, pagándose la formación mayoritariamente de su bolsillo. Es necesario que siga progresando la apuesta por la formación de los profesionales que quieren reciclarse pero también que las empresas aceleren en la preparación de sus equipos y en su digitalización real”.

ISDI, que ha creado el estudio sobre la “Digitalización de los profesionales españoles” para evaluar de forma real el grado de penetración de los conocimientos digitales en el tejido empresarial, tiene como objetivo desmitificar la creencia de que si los empleados manejan las redes sociales y la compañía tiene una web y canales de venta online, está digitalizada. En cambio, es necesario poner el foco en donde realmente importa: el grado de implicación de la dirección y la transversalidad de los flujos de trabajo digital, los conocimientos y la especialización.

Decodificando a la Start-Up Nation: Así se innova en Israel

lunes, 10 de octubre de 2016Pablo Tirado Tel Aviv
Economía y Negocios  El Mercurio
Ciberseguridad, drostart-up-nationnes y tecnologías espaciales son algunas de las tendencias que están liderando los avances en el país de Medio Oriente.
Las teorías de por qué Israel es una potencia en materia de innovación son varias e incluyen factores como su posición geopolítica en Medio Oriente, la obligatoriedad del servicio militar para hombres y mujeres o el interés que han demostrado los sucesivos líderes -el fallecido Shimon Peres a la cabeza- por desarrollar la industria tecnológica.

Sea cual sea la razón, lo cierto es que el pequeño Estado de 20.770 km² es considerado uno de los padres del fenómeno startup, y eso se nota. Especialmente en Tel Aviv, ciudad que cuenta con la mayor concentración de startups per cápita en el mundo -se calcula que hay una compañía de este tipo por cada 290 residentes- y donde la innovación está presente hasta en los más mínimos detalles: por ejemplo, la mayoría de las calles cuenta con conexiones wifi gratuititas y los procesos de migración se pueden hacer de manera automática frente a una máquina.

Con una fuerte presencia de compañías ligadas al mundo de las redes sociales, el márketing y la ciberseguridad, Tel Aviv se ha convertido también en un interesante destinto para algunos gigantes tecnológicos como Facebook, Microsoft o Apple, que han abierto oficinas con la intención de aprovechar el talento y las facilidades que ofrece Israel. Una de las empresas que cuenta con un “campus” en Tel Aviv es Google, firma que llegó hace una década.

El fundador del centro es Yossi Matias, ingeniero experto en big data , quien ha sido pionero en llevar documentos de alto valor cultural al mundo online -los archivos del museo del holocausto Yad Vashem y los de la fundación Nelson Mandela, por ejemplo- y es, además, uno de los creadores de Google Trends, la herramienta que muestra los términos de búsqueda más populares.

Según él, la clave de Israel está en que ofrece una buena mezcla de profesionales altamente calificados en diferentes áreas y provenientes de diversas partes, con la posibilidad de probar nuevas tecnologías de manera rápida. “Acá en Israel y en Google apostamos por la diversidad”, comenta.

La innovación, así, parece estar impregnada en el ADN de este país y es algo que tanto las autoridades nacionales como locales buscan potenciar. Prueba de ello es el DLD Innovation Festival, la mayor feria de startups y tecnología de Israel, que se llevó a cabo hace un par de semanas en Tel Aviv.

Con una economía altamente dependiente del negocio de las startups , esta feria permea a las diversas esferas de la ciudad y es por eso que, durante los cinco días que duró, fue posible ver al mismo municipio convertido en una consola gigante de Tetris -efectivamente era posible jugar- o las calles del exclusivo Bulevar Rothschild repletas de jóvenes emprendedores mostrando los proyectos con los que esperan conquistar el mercado.

Ideada por el emprendedor serial Yossi Vardi, la feria se ha convertido en una enorme maquinaria en la que grandes empresas, inversionistas y emprendedores tienen la oportunidad de darles una pequeña mascada a las ideas que están liderando la innovación. “Para que un país logre lo que ha logrado Israel en materia de startups , tiene que promoverse, dejar que el mundo sepa de él. Tiene que hacer conferencias, ir a conferencias, hacer promoción”, dice Vardi,

Lo que hay que tener para ser una start up con potencial:

ytyA la hora de decidirse por apoyar a una start ups, los inversores buscan empresas que:

  1. Tienen que ser proyectos escalables o con proyección internacional.
  2. Deben estar en la fase adecuada para que se puedan acelerar, tener algo para sacarlos al mercado. Es decir, que sean empresas creadas y que tengan un producto mínimo viable desarrollado y con clientes
  3. Tienen que tener un equipo potente, con talento y capacidad de aprender sobre la marcha.
  4. Ser proyectos en sectores emergentes.

Naturalmente las incubadoras tienen un límite de proyectos que pueden impulsar, y creo que la demanda de proyectos en busca de incubadora  es superior a la oferta de plazas de las incubadoras o lanzaderas. Por eso hay muchas empresas que teniendo potencial se queda huérfana de mentores, e inversores. Por eso hay alternativas  como la clave de tu exito, para estas empresas que empiezan huérfanas y para las empresas tradicionales que desean digitalizarse .

La pyme española: adaptación digital sí, transformación digital… aún no

El autor reflexiona sobre las necesidades de avanzar en la digitalización empresarial pese a la actual dificultad a la hora de transformar los negocios

La pyme española: adaptación digital sí, transformación digital.. aún no
La pyme española: adaptación digital sí, transformación digital.. aún no – FOTOLIA
JOSÉ MARÍA SÁNCHEZ SANTA CECILIA 20/06/2016 01:12h – Actualizado: 11/07/2016 17:32h.

Es comúnmente admitido que en España hay buenos directivos, gente preparada y sanamente ambiciosa. Tenemos buenas escuelas de negocio, personas con alta capacidad de trabajo y nos sabemos fantásticamente la teoría, entonces, ¿qué nos ocurre, para tener tanta dificultad a la hora de transformar los negocios? ¿por qué tenemos tanto respeto o incluso miedo a lo que se nos viene encima?

Estamos viviendo la cuarta revolución industrial: la revolución de la tecnología, la humanidad se está transformando, la forma en que consumimos, nos relacionamos, vivimos, y por supuesto hacemos negocios está cambiando. Vivimos la era del poder del software, la capacidad de computación casi ilimitada. La inteligencia aplicable a los datos y la interconexión permanente a través de dispositivos móviles, han catapultado de manera exponencial nuestro acceso al conocimiento y nuestras capacidades.

La profundidad de los cambios: sociales, biológicos y económicos que se están produciendo, y la potencia de la tecnología disponible, permiten la modificación rompedora de la mayoría de las industrias y por tanto dejan hueco a una innovación, que sinceramente poco tiene que ver con decidir tener presencia en la web, crear un canal online de comercio electrónico o mejorar los dispositivos móviles de mis empleados y sí mucho más, con reinventar la forma en que trabajamos, tomamos decisiones, nos relacionamos con proveedores y clientes y sobre todo con la creación de nuevos modelos de negocio.

Algunas grandes empresas, ya lo tienen claro, pero su tamaño y «antigüedad» no les permite reaccionar tan rápido como quisieran, en el lado contrario muchas pequeñas startups, aunque probablemente adolecen de experiencia ejecutiva en entornos de gestión avanzada, no tienen ningún pudor en tratar de reinventar negocios. Pero en España, el 90% de las empresas son pequeñas o medianas, y muchas de ellas tienen a su dueño, que probablemente ha sido exitoso, al mando.

Sin embargo, la sensación y, por desgracia, la comparación con los entornos estadounidense o británico, nos transmite claramente: la angustia que nace de la incapacidad para afrontar los cambios, el aturdimiento que les impide moverse a la velocidad que se ha instaurado como nuevo estándar, y sobre todo, la parálisis que produce lo que en su propia complejidad les supera, dado que no se alcanza a entender en su globalidad.

Transformar no es adaptar, requiere valentía, velocidad, entender los cambios, anticiparlos, aplicar vanguardia tecnológica, separar divisiones, crear modelos de innovación, mirar el negocio desde fuera y sin duda atreverse a equivocarse. La digitalización permite más de lo que podemos imaginar, permite transformar a los empleados, a las compañías, a los negocios, a las industrias y con todo ello a nuestra sociedad.

José María Sánchez Santa Cecilia es el General Manager de la consultora Prodware Spain

 

Innovar es cuestión de mentalidad

La innovación no corresponde solo a la alta dirección, sino que debe abarcar toda la cadena de valor: Se trata de crear valor a través de una amplia red de personas. No solo se trata de innovar el producto o servicio, sino todos los procesos que intervienen en la fabricación y como hacérselo llegar al cliente, en la experiencia del cliente al utilizarlo, y en definitiva nuevas estrategias empresariales:

  1. Nuevos métodos y herramientas,
  2. Nuevas maneras de gestionar sus recursos y capacidades,
  3. Nuevas formas de llegar y tratar a los clientes.
  4. Nuevas estrategias empresariales

programa-de-liderazgo-de-la-innovacion-imagenPero para que esto se a posible es fundamental que exista una cultura que de cobije la innovación. Es una actitud ante la vida empresarial, la manera de ejercer el poder y el control y los valores de los directivos y ejecutivos de la compañía.

El desarrollo de una cultura de la innovación es necesario en las empresas, para no quedarnos desfasados. Una empresa que quiere crear una cultura de la innovación debe estar asentada sobre valores como: apertura, confianza, equidad y compromiso; así que el primer paso a dar es el de revisar los valores que conforman su cultura corporativa y llevar a cabo una evolución de la misma.

Innovación en la Pyme: propuestas para mejorar su competitividad

Muchas empresas españolas innovan poco o nada debido a las trabas administrativas, fiscales y laborales.

Antonio Sancho   2016-09-18

 

¿Por qué las pymes españolas innovan poco o nada y, por tanto, no crecen? En primer lugar, porque un tercio de éstas “no cree” en la innovación. Según un informe de la Cámara de España, el 25% de las microempresas españolas no innovan porque creen que no hay demanda, más del 25% porque el coste de la investigación es elevado, un 20% por falta de recursos financieros y más de un 10% porque “ya invirtió en años anteriores”.

No se debe generalizar. Muchas medianas empresas lo hacen con buenos resultados, pero la mayoría de los que buscan una disculpa para no innovar siguen instalados en la estrategia norteafricana del “barato-barato”, que anula los beneficios e impide la reinversión en procesos de I+D+i necesarios para ser competitivos, más aún en los mercados internacionales, a los que cada vez se asoman más las empresas españolas (más de 100.000 nuevos exportadores en los últimos 15 años).

En un entorno tan turbulento como el actual, miles de jóvenes se están lanzando a crear sus start-ups con desigual resultado, pero con una ventaja competitiva clara respecto a las empresas instaladas en el mercado: la innovación tecnológica en la producción, la comunicación y la creación de necesidades de alto valor añadido.

Y, precisamente ahora, cuando los dos partidos con ideas liberales de progreso económico y social (PP y C’s), que pueden y deben alcanzar un acuerdo de gobierno para dar estabilidad y sostenibilidad al incipiente crecimiento económico, es cuando se puede crear una estrategia que permita a las empresas incorporar la innovación y la creatividad, no como algo necesario, sino como un recurso más imprescindible para el éxito de sus negocios (junto con el capital y la fuerza del trabajo).

– Primera propuesta: el apoyo a la innovación y creatividad en todos los procesos formativos, desde la escuela a la formación profesional y superior. Según Rowan Gibson (Cómo crear, gestionar y liderar organizaciones innovadoras en un entorno turbulento), los nuevos líderes de las organizaciones no sólo deben serlo en la ejecución, sino, al mismo tiempo, en la innovación.

Hoy en día no sólo se debe buscar la eficiencia económica que permita producir y vender con unos costes inferiores, sino que se debe pensar en aquello que los compradores están dispuestos a adquirir y pagar por el valor percibido de lo que se le ofrece. Si Kodak hubiera estado más pendiente de esos cambios “disruptivos”, no habría desaparecido. Por eso es tan necesario formar gestores en innovación y creatividad que introduzcan en todas las organizaciones -no solo en las empresas y, por supuesto también en las pymes- este nuevo recurso para sus sostenibilidad y supervivencia.

– Segunda propuesta: apoyo institucional y económico a la investigación, especialmente en las fases de arranque y consolidación de una nueva empresa. Los jóvenes emprendedores no deben encontrar dificultades para financiar la investigación, la innovación y la creatividad de sus proyectos empresariales. Para ello, los nuevos gobernantes (creativos ellos también) deben poner a sus disposición un cheque, crédito o subvención retornable para el desarrollo de dichos proyectos.

Pero las pymes también deben poder acceder a estas herramientas de financiación por la vía del cheque de innovación y/o de las desgravaciones fiscales, que hoy no tienen mucho éxito por ser una fórmula obsoleta y poco “innovadora”. El programa de ayudas a pymes, dentro del Horizonte 2020, tiene un presupuesto global de 78.000 millones de euros y puede servir de modelo a seguir por parte del gobierno para el apoyo a la innovación y creatividad.

– Tercera propuesta: liberalización del mercado de trabajo para incrementar la movilidad de aquellos empleados que, por miedo a perder derechos laborales (indemnizaciones por despido entre otros), renuncian a nuevos retos competitivos. España en un país de inventores, innovadores, creativos, etc. que casi nunca han encontrado en la Administración eco a sus propuestas. Bien es verdad que muchos no ofrecen más que humo, pero también lo es que nuestra organización laboral, hasta ahora comandada por los sindicatos, ha sido más un “palo en la rueda” y una forma de corruptelas, más que de ayuda al progreso.

– Cuarta propuesta: apoyo a las pymes españolas innovadoras para que puedan obtener éxito internacional. Uno de los mayores éxitos de Irlanda, clave para su recuperación y actual desarrollo, fue la política de beneficios fiscales para la implantación de empresas de alto nivel tecnológico. España tiene una oportunidad, tras el Brexit, de atraer empresas de la City que a su vez sean exportadores de servicios y tecnología. En ese mismo canal pueden navegar miles de pymes que accederían a mercados internacionales.

– Quinta propuesta: fomentar el crecimiento empresarial de las pymes, eliminando las trabas al establecimiento y posterior crecimiento, tanto burocráticas como de otra índole. Otra de las viejas aspiraciones de emprendedor nacional. Desde la creación de las “ventanillas únicas” tanto de Administraciones como de Cámaras de Comercio, no se ha avanzado en la simplificación de los trámites.

Una simple notificación de puesta en marcha a las tres administraciones competentes (Ayuntamiento, Seguridad Social y Hacienda) con una declaración responsable de cumplimiento de la normativa vigente debería ser suficiente. Y en el caso del crecimiento empresarial, eliminación de las trabas en materia laboral (representación sindical), fiscal (incentivo al crecimiento, no incremento de la carga impositiva) y administrativa (documento único en materia de impuestos y registro de cuentas) facilitaría a muchos pequeños y medianos empresarios dar el salto a empresas y organizaciones de orden superior.

Antonio Sancho es economista y director de Proyectos Fund Incyde de la Cámara de Comercio de España.

– Seguir leyendo: http://www.libremercado.com/2016-09-18/innovacion-en-la-pyme-propuestas-para-mejorar-su-competitividad-1276582588/

Mundo startup: cómo se construyen las condiciones para potenciar la innovación

10-09-2016 Argentina El Foro de Inversiones y Negocios tendrá una jornada completa sobre este tema. Cuáles son las claves de este sector que está en pleno crecimiento

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Una jornada completa del Foro de Inversiones y Negocios de Argentina, la del jueves 15, estará destinada a la innovación.

El temario incluye discusiones sobre cómo crear puentes entre la ciencia y la producción, sobre las condiciones necesarias para la innovación y el emprendedorismo y sobre el estado del capital de riesgo en el país. En rigor, tres temas clave para el éxito de las empresas innovadoras.

“Argentina ranquea muy bien en el porcentaje de gente que se dedica a emprender y mal en cuanto a la cantidad de emprendimientos que superan el cuarto año de vida”, dice Andy Freire, ministro de Modernización, Innovación y Tecnología de la Ciudad de Buenos Aires, quien estará a cargo de la presentación “Distritos y Parques de la Innovación” durante el Foro.

La evaluación se ve reflejada en los resultados del último reporte del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), que en la Argentina es elaborado por al Centro de Emprendedorismo de la escuela de negocios IAE: La tasa de actividad emprendedora, que abarca de empresas nacientes a empresas que pagaron hasta 42 meses de salarios, se ubicó en 2015 en el 17,8% de la población económicamente activa (entre 18 y 64 años).

Sin embargo, el porcentaje de adultos dueños de empresas establecidas, es decir, aquellos que pagaron salarios por más de 42 meses, se ubicó en el 9,5%.

“La razón por la que no les va bien no es por la falta de capital”, asegura el funcionario y emprendedor. “El capital es un acelerador del potencial emprendedor, pero lo que falta es capital social y capacitación”, dice.

Para Silvia Torres Carbonell, responsable del GEM y actual subsecretaria de Economía Creativa de la Ciudad, “la innovación es un proceso, no un accidente y como todo proceso requiere de las personas: requiere actitud de cambio, salir de las zonas de confort, asumir riesgos controlados y preparación y motivación para asumir esos riesgos”. Esas actitudes y capacidades son propias de los emprendedores, dice.

Agrega que “son necesarios entornos organizacionales que promuevan, fomenten y premien la innovación, que también tiene riesgo de fracaso”. Durante el Foro, Torres Carbonell moderará la mesa “Los recién llegados” donde se presentarán tres casos de startups exitosas: BlueSmart, creadores de una valija inteligente, Auth0, responsables de una solución para la autenticación y autorización de aplicaciones, y la empresa de servicios tecnológicos S4.

Condiciones para innovar
Según el GEM 2015, el 29% de los adultos argentinos espera emprender en algún momento de los próximos tres años y el 45,9% piensa que en los próximos 6 meses existirán buenas oportunidades para comenzar un negocio en el área donde vive. Un 25,8% declara ver buenas oportunidades para emprender, pero dice que el miedo al fracaso evitaría que comience un nuevo negocio.

¿Cuáles son las condiciones estructurales que alientan los emprendimientos innovadores? Torres Carbonell enumera, como condiciones macro, que se respeten las reglas del juego, la apertura al mundo y tener una base de investigación científica. “La Argentina la tiene”, dice la funcionaria, “pero lo que nos falta es el proceso de transferencia de tecnología”.

En cuanto a los capitales, “si la Argentina vuelve a ser confiable, la tasa de inversiones va a subir”. Pero además, es necesario “tener emprendimientos más basados en conocimiento y en desarrollo, y no que sean copy paste”, enfatiza.

“Por otro lado, hay buenas oportunidades para emprendedores que busquen soluciones para la enorme masa de gente que está en la base de la pirámide”, asegura.

Respecto de la variable innovación, el GEM relevó que, en 2015, el 22% de los emprendedores recientes declaraban estar innovando a nivel de producto.

En la lista de cosas que propician la innovación, Pedro Moneo, editor de la revista MIT Technology Review, incluye, del lado de los emprendedores, el rigor científico, la excelencia técnica, la curiosidad empresarial y la ambición.

Del lado de las organizaciones, un entorno “donde haya ejemplos, mentores, casos cercanos y estructuras que apoyen esas apuestas”. También “que existan organismos públicos que apoyen la innovación y regulaciones y ecosistemas que alienten el emprendimiento a conciencia”, agrega a Clarín.

La revista, que premia a innovadores menores de 35 años, busca, específicamente proyectos que resuelvan problemas tecnológica o científicamente difíciles, que tengan una aplicación empresarial demostrada y un alto potencial de impacto social.

El 23 de septiembre se entregarán los premios “Innovadores menores de 35” de la MIT Technology Review en Tecnópolis: http://www.innovatorsunder35.com.

¿Por qué fracasan las Start Ups?

ukgfhjdghLas causas principales por las que un ‘start up’ interrumpe o retrasa su crecimiento tienen que ver con los ámbitos estratégico (modelo de negocio mal definido o rígido), comercial (no hay un método de aproximación a los clientes potenciales, por ejemplo) y financiero (falta de recursos y de planificación en la gestión de caja o en la captación de fondos).

Por eso es vital disponer de personal clave con experiencai en la gestión y una asesoria externa para ayudar a validar el modelo de negocio y las decisiones qeu se van tomando de forma objetiva desprovisto de “los buenos ojos de una madre”.

¿Innovación? ¡Que inventen ellos!

 Igor Ochoa Igor Ochoa   12/09/2016 01:00 horas

Durante estos meses estivales, una noticia importante ha quedado eclipsada con la que tenemos montada en nuestro circo político. Pero a medio y largo plazo nos atañe y mucho. Sobre todo, porque puede condenar a las futuras generaciones. Al grano: ni una sola comunidad española se encuentra en el ránking de regiones “líderes innovadoras” del informe publicado recientemente por la Comisión Europea sobre la innovación en Europa, que se centra sobre todo en las pymes.

Echando una ojeada cromática vemos un mapa español pintado de amarillo innovador moderado o mediocre. Y otras partes, como Extremadura con un naranja que simboliza “modesto”. Se salva el País Vasco, que figura en el informe como una bolsa de excelencia dentro de España. Un oasis en un desierto de innovación. No quisiera centrarme en las bondades de una comunidad ni echar por tierra otras. Es preocupante en términos generales. Pero no sorprende a nadie.

El escaso gasto en innovación es el perenne problema del tejido empresarial español. Lo decía Unamuno, con aquella consabida frase que tanta polémica despertó ¡Que inventen ellos!, en la que destacaba la escasa capacidad de España de innovar a la altura de sus vecinos del norte de Europa. Sigue vigente, con una coletilla: ¡mientras haya sol y playa!

Esto no se debe a la falta de talento o de personas preparadas. Se explica más bien por dos razones estructurales: la primera es que el gasto en innovación y tecnología es el más caro en términos económicos. Y son principalmente las empresas grandes las que pueden permitírselo. Es sabido que las grandes empresas tienen un mayor acceso a la financiación y mayor capital tecnológico y físico por trabajador e innovación y actividades de I+D. Las pequeñas empresas y microempresas tienen que hacer frente a otra realidad, que principalmente es la de acceder al crédito.

De hecho, según datos del Observatorio de Competitividad Empresarial, el 26,3% de las pymes apuntan que innovar tiene un coste global elevado y otro 26,1% afirma que no innova porque carece de recursos para hacerlo. Y de ahí ese desajuste. El FMI ya ha echado más de un rapapolvo a España por las escasas ayudas que concede a programas de innovación en empresas privadas.

Pero no todo es financiación; para que la empresas puedan, por ejemplo, contratar a investigadores para proyectos concretos o acceder a tecnología punta, necesitan flexibilidad y mayores facilidades administrativas.

La otra razón es que el Estado se preocupa poco por fomentar la innovación. Este tema sólo se trata por encima en el debate electoral. La inversión pública no tiene la misma repercusión que la de las empresas, pero aún así es muy baja. Con una ridícula inversión en I+D que se ha visto reducida drásticamente con la crisis hasta llegar a niveles de 2003, no podemos avanzar.
Nuestro gobierno, disculpen, eso ya me suena a chiste, nuestro no gobierno, ni de lejos considera la inversión en innovación como prioridad estratégica.

¿Sabían que del porcentaje de financiación pública que se dedica a la Investigación y Desarrollo sólo Andalucía, Madrid y Cataluña están entre el 90% y 120% de la media europea?

Si se invirtiera en aumentar la dimensión de las pymes, para que pudieran a su vez invertir, para que ganaran músculo, si se le diera el valor que se merece a la economía del conocimiento, a la tecnología, a la investigación… saldríamos de este atolladero. Y podríamos competir con grandes líderes europeos como Alemania o los Países Nórdicos.

Se ha dicho por activa y por pasiva en distintos foros económicos y académicos, es hora de cambiar el modelo productivo. El talento está ahí. Pero no nos enteramos. Total, que inventen ellos.

¿Innovación? ¡Que inventen ellos!

Durante estos meses estivales, una noticia importante ha quedado eclipsada con la que tenemos montada en nuestro circo político. Pero a medio y largo plazo nos atañe y mucho. Sobre todo, porque puede condenar a las futuras generaciones. Al grano: ni una sola comunidad española se encuentra en el ránking de regiones “líderes innovadoras” del informe publicado recientemente por la Comisión Europea sobre la innovación en Europa, que se centra sobre todo en las pymes.

Echando una ojeada cromática vemos un mapa español pintado de amarillo innovador moderado o mediocre. Y otras partes, como Extremadura con un naranja que simboliza “modesto”. Se salva el País Vasco, que figura en el informe como una bolsa de excelencia dentro de España. Un oasis en un desierto de innovación. No quisiera centrarme en las bondades de una comunidad ni echar por tierra otras. Es preocupante en términos generales. Pero no sorprende a nadie.

El escaso gasto en innovación es el perenne problema del tejido empresarial español. Lo decía Unamuno, con aquella consabida frase que tanta polémica despertó ¡Que inventen ellos!, en la que destacaba la escasa capacidad de España de innovar a la altura de sus vecinos del norte de Europa. Sigue vigente, con una coletilla: ¡mientras haya sol y playa!

Esto no se debe a la falta de talento o de personas preparadas. Se explica más bien por dos razones estructurales: la primera es que el gasto en innovación y tecnología es el más caro en términos económicos. Y son principalmente las empresas grandes las que pueden permitírselo. Es sabido que las grandes empresas tienen un mayor acceso a la financiación y mayor capital tecnológico y físico por trabajador e innovación y actividades de I+D. Las pequeñas empresas y microempresas tienen que hacer frente a otra realidad, que principalmente es la de acceder al crédito.

De hecho, según datos del Observatorio de Competitividad Empresarial, el 26,3% de las pymes apuntan que innovar tiene un coste global elevado y otro 26,1% afirma que no innova porque carece de recursos para hacerlo. Y de ahí ese desajuste. El FMI ya ha echado más de un rapapolvo a España por las escasas ayudas que concede a programas de innovación en empresas privadas.

Pero no todo es financiación; para que la empresas puedan, por ejemplo, contratar a investigadores para proyectos concretos o acceder a tecnología punta, necesitan flexibilidad y mayores facilidades administrativas.

La otra razón es que el Estado se preocupa poco por fomentar la innovación. Este tema sólo se trata por encima en el debate electoral. La inversión pública no tiene la misma repercusión que la de las empresas, pero aún así es muy baja. Con una ridícula inversión en I+D que se ha visto reducida drásticamente con la crisis hasta llegar a niveles de 2003, no podemos avanzar.
Nuestro gobierno, disculpen, eso ya me suena a chiste, nuestro no gobierno, ni de lejos considera la inversión en innovación como prioridad estratégica.

¿Sabían que del porcentaje de financiación pública que se dedica a la Investigación y Desarrollo sólo Andalucía, Madrid y Cataluña están entre el 90% y 120% de la media europea?

Si se invirtiera en aumentar la dimensión de las pymes, para que pudieran a su vez invertir, para que ganaran músculo, si se le diera el valor que se merece a la economía del conocimiento, a la tecnología, a la investigación… saldríamos de este atolladero. Y podríamos competir con grandes líderes europeos como Alemania o los Países Nórdicos.

Se ha dicho por activa y por pasiva en distintos foros económicos y académicos, es hora de cambiar el modelo productivo. El talento está ahí. Pero no nos enteramos. Total, que inventen ellos.